La Real Fábrica de Artillería, cuyo nombre original era Fábrica de Bronces de Sevilla, fue creada hacia el año 1565 en el Barrio de San Bernardo, extramuros de la ciudad, y fue objeto de múltiples ampliaciones para adecuarse a la artillería moderna. De la edificación original no quedan restos ya que con la construcción de la nueva fábrica en 1720, el taller antiguo fue gradualmente demolido hasta conseguir el trazado actual, un conjunto dentro de la trama urbana del barrio al que se incorporan algunas calles como patios interiores.

La Real Fábrica de Artillería responde en su tipología a la concepción de grandes edificaciones militares de la época con un sentido unitario del espacio. Su configuración inicial se basa en la definición de una cuadrícula continua cuyo módulo de repetición está formado por cuatro pilares unidos por un sistema arquitrabado y cubiertos por una bóveda vaída, cuyas proporciones son las del gran horno de fundición. Con este sistema se lograba un espacio de grandes dimensiones, capaz de albergar libremente los diferentes talleres en los que se había de desarrollar el proceso de producción.

La ordenada secuencia estructural ha permitido que la fábrica se adaptara con facilidad a las sucesivas ampliaciones posteriores realizadas con nuevos sistemas constructivos y materiales diferentes a los originales. A finales del siglo XIX y principios del XX el edificio adquiere los límites con los que hoy lo conocemos, incorporando nuevas instalaciones y talleres de maquinaria, además de viviendas y otros servicios. Durante casi siglos la fábrica ha sido uno de los principales elementos de desarrollo económico del barrio de San Bernardo, configurando además, su carácter urbano.

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